| Míster.
El entrenador de fútbol
Autor: Paco Arias (Entrenador
Nacional de Fútbol. España)
1. Introducción:
¿Qué significa ser entrenador de fútbol?
2. Cualidades
que ha de tener un entrenador para triunfar (o simplemente
para ser un buen técnico)
3. Otras cualidades
importantes
4. Misiones
del entrenador
5. Equipo de
colaboradores
6. Consideraciones
finales
7. Bibliografía
1. Introducción:
¿Qué significa ser entrenador de fútbol?
He leído a lo largo del
tiempo muchas entrevistas con entrenadores de fútbol,
tanto de profesionales como de técnicos que trabajan
con la base. Leí también artículos
de otros especialistas como son los psicólogos
en temas relacionados con el mundo de los entrenadores
y a parte he vivido mi propia experiencia a lo largo de
los años moviéndome en el mundo del fútbol
base entrenando en todas las categorías, desde
benjamines a juveniles pasando por alevines, infantiles
y cadetes y he sacado mis propias conclusiones apoyadas
en todas las vivencias experimentadas, en el conocimiento
que te da el vivir el fútbol desde el propio terreno
de juego y lógicamente he aprendido, viendo, escuchando
y leyendo las opiniones de otros entrenadores y profesionales
relacionados con el mundo del deporte y esto es lo que
desde mi modestia quiero aportar en este curso.
2. Cualidades que ha
de tener un entrenador para triunfar (o simplemente para
ser un buen técnico)
Son tantas que es prácticamente
imposible que una sola persona por muy buen entrenador
que sea y por muchos títulos que haya conseguido
pueda reunirlas todas. Es evidente que cuantas más
cualidades posea de las que a continuación se nombran,
mejor entrenador será. He tratado de recopilar
las que a juicio de unos y otros entrenadores de los que
tengo conocimiento son importantes y a parte las que a
mi particularmente me parecen primordiales.
No se ennumeran en ningún
orden de preferencia pues en algunos casos no sabría
determinar cuales son más importante que otras,
lo que si tengo claro es que hay algunas cualidades que
son imprescindibles para un entrenador.
- LIDERAZGO:
Tener capacidad para manejar y dirigir un grupo y al mismo
tiempo controlar el entorno que lo rodea.
- VOCACION:
Tiene que gustarle el “oficio”, aunque esto
es válido para desarrollar con éxito cualquier
profesión que se elija.
- AUTOCONTROL:
Para afrontar con serenidad y sosiego situaciones complicadas
que van a presentar a lo largo de la competición
en las que el entrenador por el puesto que ocupa debe
ser el primero en mantener la calma.
- MOTIVADOR:
Ha de saber motivar a sus jugadores para que desarrollen
todo su potencial deportivo aplicando para ello los métodos
mas adecuados.
- PSICOLOGO:
Tiene que conocer las diferentes personalidades de cada
jugador para saber tratarlos a nivel individual. En deportes
de equipo no sólo hay que estudiar la psicología
del grupo en su conjunto, también hay que preocuparse
de las individualidades ya que cada futbolista es diferente
y hay que saber tratarlos según su forma de ser.
Los hay de todas clases, tímidos, conflictivos,
inseguros, vagos, indisciplinados etc….
- ORGANIZADOR:
Hay que tener capacidad para saber planificar y organizar
el trabajo y llevarlo a la practica de una forma metódica
y controlada.
- AMBICIOSO:
El entrenador ha de aspirar siempre a lo máximo.
Y no conformarse con éxitos parciales cuando se
pueden conseguir metas superiores.
- DECIDIDO:
Hay que atreverse en cada momento a tomar las decisiones
más convenientes para el equipo aunque estas no
sean en esos momentos las más populares ó
más del agrado del equipo, directiva, afición
etc….
- EXTROVERTIDO:
Para entusiasmarse con su trabajo y saber contagiar ese
entusiasmo a sus futbolistas.
- RECEPTIVO:
Saber escuchar y aceptar criticas constructivas para corregir
posibles errores. El entrenador no debe de creer nunca
que lo sabe todo ó que siempre está en posesión
de la verdad, aunque al final es “siempre quien
tiene la última palabra a la hora de tomar decisiones
que solamente son de su competencia”.
- CARISMATICO:
Que los futbolistas a los que dirige tengan plena confianza
en él y en su trabajo y que lo valoren por su capacidad
y prestigio.
- RECEPTIVO:
Para saber aceptar la crítica constructiva que
se le haga y rectificar cuando toma decisiones equivocadas
ó cometa errores. El entrenador no debe de creerse
en posesión de la verdad y pensar que siempre tiene
razón. Debe de saber escuchar otras opiniones aunque
al final tenga la última palabra en lo relacionado
a las funciones que solamente son de su exclusiva competencia
y de nadie más.
- PERSEVERANTE:
Para “creer” el trabajo que realiza. Ser constante
en sus planteamientos cuando está convencido de
ellos y que el camino trazado es el más conveniente
aunque a veces los resultados digan lo contrario.
- FIRME: Saber
en todo momento el “terreno” que pisa y mostrar
la firmeza necesaria en su forma de dirigir al equipo
y no demostrar en ningún momento la inseguridad
propia del que a veces no sabe por donde anda.
- COMUNICADOR:
Para saber transmitir sus conocimientos. No basta con
ser un experto en la materia, hay que saber hacer llegar
eses conocimiento a su destinatario. Hay exfútbolistas,
por ejemplo, que habiendo sido grandes figuras ó
excelentes profesionales en el terreno de juego, cuando
se convierten en entrenadores no saben hacer llegar a
sus discípulos lo que ellos sabían desarrollar
estupendamente en la practica cuando estaban en activo.
Para comunicar no solamente se
debe de emplear la palabra, también se utilizan
gestos, miradas, movimientos de manos, la forma de hablar,
buscando un lenguaje que se entienda y que conecte con
la persona a la que se le está transmitiendo algo.
Hay que saber dar tranquilidad cuando hace falta, bajar
el tono de voz ó subirlo según las necesidades
del momento. En definitiva, lo que se transmite tiene
que ofrecerle seguridad al jugador para conseguir el objetivo
marcado, convicción en el sistema de juego empleado
y credibilidad para saber que la dirección elegida
es la correcta para conseguir el objetivo establecido.
- EXIGENTE:
Nunca hay que dejar que el futbolista se “acomode”.
Es necesario exigirle al máximo de sus posibilidades,
aunque tampoco se le puede pedir más de lo que
puede dar.
El entrenador debe de mostrar
siempre vigor a la hora de realizar su trabajo, que ningún
futbolista actúe con desgana ó se muestre
excesivamente conformistas y mucho menos que eso y otros
aspectos negativos como pueden ser el pesimismo ó
el desanimo los contagie al resto del equipo, ahí
es donde el entrenador debe de mostrar su fuerza como
director del grupo.
- OBSERVADOR:
Ser consciente de todo lo que le rodea. Saber ver lo que
sucede no sólo dentro del equipo, también
alrededor de él. Sacar continuamente conclusiones
de todo lo que observa, de sus jugadores, del equipo contrario,
de otros entrenadores etc….
- PROFESIONAL:
Tanto a la hora de entrenar como en el momento de dirigir
al equipo en los partidos, el entrenador debe de tenerlo
todo “controlado”, hasta el más mínimo
detalle. No dejar nada a la improvisación demostrando
en todo momento su total profesionalidad.
Un entrenador tiene que saber
manejar siempre todos los mecanismos de su profesión
y tener los recursos suficientes para desenvolverse en
situaciones comprometidas.
-PREPARACION:
El entrenador necesita todo un “ arsenal de conocimientos”.
Debe de estar plenamente actualizado. Como se suele decir
“estar al día”. Siempre pendiente de
todas las novedades que se produzcan en el desarrollo
de su actividad. Ha de estar continuamente reciclándose
e incrementando sus conocimientos, por eso es fundamental
su capacidad para “aprender y mejorar”.Debe
de examinar y leer todo aquel material que en forma de
libros, revistas especializadas, artículos, trabajos,
informes, dossier, etc… caiga en sus manos y que
considere interesante, También ha de moverse por
esa fuente inagotable de documentación que es Internet
y visionar igualmente material en otro tipo de formatos
como video, DVD, CD.Rom etc….Procurará asistir
a charlas, clínic, seminarios, reuniones, jornadas,
congresos y otros eventos relacionados con su actividad
para incrementar sus conocimientos y realizar siempre
que pueda cursos de perfeccionamiento y actualización
para estar a la altura de las cada vez mayores exigencia
que demanda su trabajo.
Cuando se tiene una” vocación
auténtica por ser entrenador uno es consciente
de que nunca sabe lo suficiente y de que jamás
termina de aprender”.
3. Otras cualidades
importantes
- No tener ANIMADVERSION
contra ningún jugador. A veces el entrenador le
coge manía a un futbolista y eso hace que no sea
ecuánime a la hora de alinearlo.
- Tener un ASPECTO ADECUADO
con arreglo a la profesión que desempeña.
Muchas veces el entrenador descuida su forma física
y su aspecto con exceso de peso proyectando una imagen
negativa antes sus jugadores, ¿Cómo les
vas a pedir a tus futbolistas que corran y se esfuercen
cuando tú eres incapaz de mantenerte minimamente
en forma?
- Saber inculcarle al
futbolista el concepto de PROGRESION en el trabajo.
Ya sabemos que a nivel profesional “sólo
vale ganar”, pero también es muy importante
trazarse el objetivo de mejorar día a día
sobre todo en categorías inferiores.
- Saber aplicar en todo
momento REFUERZOS POSITIVOS a la hora de motivar
al futbolista. Cualquier mejora, cualquier avance que
se produzca por pequeño que sea debe de hacerlo
patente para que al jugador le sirva de estímulo
sobre todo si se trata de alguien que se está iniciando
en el fútbol.
- Saber CORREGIR
principalmente cuando se trabaja con futbolistas jóvenes.
No se trata sólo de entrenar y cumplir un plan
establecido, a nivel individual hay que estar pendiente
de los errores que se cometen y hacérselos ver
al jugador para que no vuelva a repetirlos, tratando también
de ser comprensivo con esos fallos sobre todo cuando quien
los comete hace todo lo posible por intentar hacerlo bien.
- No ser un DICTADOR.
Las cosas no se hacen “por que a mí me da
la gana”, hay que explicar detalladamente el trabajo
que se va a realizar, que se pretende conseguir y sobre
todo “convencer” de su eficacia. Igualmente
en otro tipo de decisiones el entrenador será mucho
más eficaz en su trabajo si a la hora de tomar
decisiones aplica el famoso dicho de utilizar “la
fuerza de la razón y no la razón de la fuerza”.
- Tener las IDEAS CLARAS.
No confundir a los futbolistas con cambios continuos que
los lleven a la desorientación. No estar continuamente
cambiando en función del contrario. Hay que preocuparse
más de “cómo está nuestra propia
casa que la del vecino”. Por eso es muy importante
dotar al equipo de un “estilo propio” e ir
perfeccionándolo cada día. Eso siempre es
mucho mejor que estar realizando cambios continuos y empezando
cada vez de cero.
- Saber CONCRETAR
a la hora de dar instrucciones a los jugadores especialmente
en los partidos. No se debe de agobiar al futbolista con
un exceso de información ya que muchas veces se
consigue el efecto contrario a lo que se pretende y en
vez de aclarar lo que se consigue es confundir. Hay que
ser concreto e “ir al grano” dejándole
claro lo que nos interesa conseguir de él.
Si se tiene la suerte de estar
una temporada entera en un equipo (En España eso
por desgracia para los entrenadores no suele ser lo más
habitual), tiempo habrá para ir poco a poco suministrándole
al jugador las consignas necesarias para que las vaya
asimilando de forma progresiva.
- Ser REALISTA a la hora
de fijar objetivos. Hay que tener siempre “los
pies en el suelo” y no marcarse metas imposibles
de cumplir. A nivel individual es muy importante indicarle
al futbolista cuales son sus límites, para que
sepa lo que puede y lo que no debe de hacer.
- Ser un entrenador CREIBLE.
Al futbolista no hay que engañarlo con falsa promesas
y decirle el lunes que va a jugar el domingo para tenerlo
contento ó que si estuvo de reserva en un partido
ó no fue convocado, que va a tener su oportunidad
en el siguiente cuando en realidad no es así. Cuando
se promete algo hay que cumplirlo en caso contrario es
mejor no decir nada por que si el entrenador pierde su
credibilidad ante el jugador eso le va a perjudicar enormemente
en su trabajo.
- Existen más cualidades
que benefician la figura del entrenador como son
el DINAMISMO para estar continuamente buscando nuevas
fórmulas e ideas para mejorar el equipo.En
este aspecto el técnico que pretenda mejorar a
su equipo nunca debe de quedarse parado.
- El OPTIMISMO
para ver siempre el lado positivo de las cosas, sobre
todo en las derrotas ó cuando las cosas no salen
todo lo bien que uno quisiera.
- La INICIATIVA,
para atreverse realizar planteamientos diferentes que
en ocasiones llevan su cuota de riesgo.
- La HUMANIDAD,
para saber tratar a los futbolistas con las dosis de afecto
y comprensión que como personas se merecen.
El entrenador no es un “Sargento
de Marines” ni un “Hombre de hielo”,
es una persona y para que sus jugadores los respeten no
hace falta que se muestre como un ser frío y distante
(aunque esto va un poco relacionado con la forma de ser
de cada uno), solamente debe de “saber estar en
su puesto siempre”.
4. Misiones del entrenador
Hay una serie de funciones que
están especificadas en su contrato y que podríamos
decir que son “sagradas” y que forman parte
de sus derechos como entrenador y que están otorgados
por ley. Todos los entrenadores hemos firmado contratos
y sabemos lo que ponen y “nunca” debemos renunciar
a lo que nos pertenece por muchas presiones que recibamos.
Ya sabemos que en el mundo del fútbol hay “personajes”
que les encanta ser entrenadores cuando no lo son, porque
ni tienen la titulación correspondiente y mucho
menos los conocimientos necesarios.
Una vez realizada esta pequeña
introducción sobre las misiones del entrenador
diríamos lo siguiente con relación a toda
la labor que ha de realizar en un equipo.
- Fijar los objetivos a cumplir
por el equipo.
- Planificar y dirigir las sesiones
de entrenamiento.
- Establecer unas normas de comportamiento
para el grupo y saber aplicar las sanciones correspondientes
cuando estas se incumplan.
- Premiar siempre las acciones
positivas que vayan encaminadas a beneficiar al equipo.
- Saber sacarle a la plantilla
todo el rendimiento que es capaz de dar, tanto a nivel
individual como colectivo.
- Colocar a cada jugador en el
puesto que pueda rendir más y también saber
adaptarlo con arreglo a sus condiciones individuales a
otras demarcaciones donde pueda aportar un buen trabajo
en beneficio del equipo.
- Elegir a los “mejores”
jugadores para cada partido y eso no quiere decir que
los “mejores” sean siempre los más
dotados técnicamente, sino los que en ante la inminencia
de un partido están en un momento óptimo
de forma para hacer los más rentable posible su
aportación al equipo.
- Entrenar tanto a nivel colectivo
como individual, ya que a veces solamente se realiza un
trabajo especifico con los porteros y también existen
otras demarcaciones que son susceptibles de mejora si
se trabajan de forma individualizada ó en pequeños
grupos.
- Conseguir que los entrenamiento
sean “reales”, es decir, lo más parecido
a los partidos y para eso las sesiones de trabajo han
de tener unos niveles de intensidad y exigencia mínimos.
Hay una frase muy conocida en el fútbol y que es
absolutamente cierta que dice: “Se juega como se
entrena”.
- Estar con el equipo tanto cuando
se gana como cuando no. Si se pierde es cuando más
hay que apoyar al futbolista, animándole y enseñándole
a asumir las derrotas para que sepa procesarlas y sacar
conclusiones de ellas que le sirvan de ayuda para los
siguientes partidos.
- No dejar nunca que el mal comportamiento
de un futbolista pueda desestabilizar al grupo.
- Saber manejar y dirigir al
equipo tanto a nivel individual como colectivo en los
entrenamientos y en los partidos por igual. Si se entrena
bien pero se dirige mal no vale y viceversa tampoco.
- Saber controlar el exceso de
“euforia” cuando los buenos resultados se
producen de forma continuada. Hay que saber preparar al
equipo para cuando la derrota aparezca por que tarde ó
temprano llega.
- Es muy importante trabajar
con los futbolistas el aspecto de la “concentración”
tanto en los entrenamientos como en los partidos. Muchas
veces el jugador se distrae charlando con el compañero
durante una sesión de entrenamiento ó durante
un partido se preocupa más de lo que el público
le dice que de la misión que debe de realizar en
el terreno de juego. Estos aspectos y otros semejantes
han de tenerlos muy en cuenta el entrenador para lograr
que el futbolista esté plenamente concentrado en
su trabajo y evite todo tipo de distracciones que perjudiquen
la labor que ha de realizar.
- Conseguir una total implicación
de los futbolistas en el trabajo que se realiza. Que nadie
se encuentre al margen del equipo. Hay que inculcarles
a todos los jugadores la “idea de grupo”,
la importancia de la palabra “equipo” y todo
lo que significa. Que todos tengan muy claro que el los
objetivos que se establecen sólo se pueden conseguir
con las suma de los esfuerzos de todos los componentes
de la plantilla y que si hay
alguien que no asume sus responsabilidades
ó se “esconde” a la hora de dar lo
mejor que lleva dentro, a parte de perjudicarse a si mismo,
también perjudica a sus compañeros que es
mucho peor.
El jugador tiene que saber siempre
que el equipo es “su mejor compañero”,
el que en todo momento está ahí para apoyarlo,
el que nunca le va a fallar por que es el compañero
más fuerte (su fuerza viene dada por la suma del
esfuerzo colectivo), por lo tanto el futbolista ha de
ser reciproco con el equipo y aportar todo lo que lleva
dentro en beneficio del bien común.
- Antes de los partidos hay que
ser lo suficientemente previsor para tener alternativas
disponibles a determinadas situaciones que se pueden plantear
durante el desarrollo del juego:
* Cambios por lesiones, sanciones,
bajo rendimiento etc…
* Variantes ó cambios
en el sistema de juego utilizado
* Situaciones diversas, ejemplo,
quedarse sin portero y tener que utilizar un jugador de
campo…..
* Otras posibles.
- Disponer de la información
más detallada posible de la plantilla. Datos completos
de los jugadores , físicos, técnicos, psicológicos
etc…..
- Información sobre los
equipos contrarios. Todo aquello que se pueda considerar
necesario para utilizarlo en la planificación y
planteamiento de los partidos a disputar.
5. Equipo de colaboradores
Un entrenador siempre ha de estar
rodeado de un buen equipo de colaboradores para conseguir
que su trabajo sea lo más eficaz posible. Cuando
hablamos de nivel profesional el equipo de trabajo que
rodea al entrenador suele estar formado por el segundo
entrenador, un técnico que prepara específicamente
a los porteros, el preparados físico, el médico,
el fisioterapeuta y en algunos equipos también
un psicólogo. Obviamente no en todo los clubs el
entrenador dispone de semejante colaboración. Todo
depende de la categoría del equipo y sobre todo
del potencial económico que disponga y si hablamos
de categorías amateurs ó de iniciación
posiblemente la colaboración se reduzca a un SEGUNDO
ENTRENADOR y gracias, por eso me quiero referir en este
capítulo a las personas que realizan esta misión.
- Siempre ha de ser una persona
de “total confianza” elegida por el primer
entrenador y nunca impuesta por el club.
- Debe de ser alguien que en
base a esa confianza que se tiene en él, se le
da la responsabilidad y atribuciones suficientes para
realizar su trabajo, haciéndole que se sienta importante
dentro del grupo y sobre todo no desautorizándolo
nunca en público. De ahí la importancia
de la “conexión” que debe de existir
siempre entre el primer y el segundo técnicos para
funcionar en equipo y estar en perfecta sintonía
el uno con el otro.
- La misión del segundo
entrenador es muy amplia y sirve entre otras cosas para
“descargar” de trabajo al primero, que delega
en él determinadas funciones que son de una gran
importancia para el correcto funcionamiento del equipo.
- Antiguamente el segundo entrenador
se limitaba en los entrenamientos a pitar los partidos,
repartir los petos y entrenar a los porteros. Hoy en día
eso ha cambiado y el trabajo a dúo con el primer
entrenador ha significado una mejora importante en la
preparación del equipo.
- Las misiones específicas
del segundo entrenador pueden abarcar los siguientes apartados:
* Ayudar a controlar el vestuario
y servir de enlace entre los jugadores y el primer entrenador.
* Trabajo especifico con los
porteros.
* Trabajo individual con determinados
jugadores que necesiten mejorar sus condiciones técnicas.
Esto es importante sobre todo en categorías inferiores.
* Trabajo en grupos repartiéndose
el equipo con el primer entrenador.
* Entrenamiento y recuperación
con jugadores que por diversos motivos deben de trabajar
a parte del grupo principal por que han salido de una
lesión ó están cortos de preparación
por diversos motivos.
* Dirigir los calentamientos,
estiramientos (inicio y final) y relajación (final)
en las sesiones de entrenamiento. Esto lo realiza habitualmente
el preparador físico, pero no todos los equipos
disponen de un profesional de estas características,
sobre todo los clubs no profesionales.
* Llevar controles estadísticos
sobre la plantilla relacionada con entrenamientos realizados
y partidos disputados entre otros aspectos.
* Realizar informes sobre los
equipos contrarios.
* Crear un “buen ambiente”
en el vestuario.
* Sustituir con garantía
al entrenador principal cuando haga falta por necesidades
de trabajo ó simplemente si éste se pone
enfermo.
Etc….
6. Consideraciones finales
- El entrenador, sobre todo a
nivel profesional depende de los “resultados”,
por lo tanto, salvo en casos excepcionales ha de procurar
planificar siempre a corto plazo por que desgraciadamente
no va a tener demasiado tiempo para que su trabajo sea
efectivo.
- A parte de los conocimientos
que continuamente ha de adquirir, la labor del entrenador
se apoya mucho en la observación y la experiencia
y eso bien canalizado redundará positivamente en
el ejercicio de su profesión.
- Los entrenadores que trabajan
con los más pequeños y con los jóvenes
han de procurar siempre no incrementar su tensión
emocional con exigencias excesivas ya que a estas edades
los jugadores también suelen estar sometidos a
situaciones que suelen generar estrés como exámenes,
dificultad de entendimientos con los padres y en general
otro tipo de inconvenientes propios de la adolescencia.
7. Bibliografía
Documentación y material
consultado para la elaboración de este curso:
- LIBRO “EL ENTRENADOR”.
(R.Martens, R.W.Christina, J.S.Harvey,
B.J.Sharkey).
- LIBRO “HOMBRES PARA EL
FUTBOL”. (Santiago Coca).
- CURSO “ENTRENAMIENTO
PSICOLOGICO EN EL DEPORTE”. (Centro Codex de Formación
en Psicología).
- REVISTA “EL ENTRENADOR
ESPAÑOL DE FUTBOL”.
Artículos:
- “Clases de Entrenador”.
(Miguel García Arroyo).
- “El Entrenador, diferencias
individuales en estilos de personalidad y liderazgo”.
(José Luis Fernández Seara).
- “El papel del entrenador
auxiliar”. (Carlos Marín López).
- “De la dinámica
personal a la dinámica de grupo”. (Santiago
Coca).
- “El entrenador siempre
está sólo). (Francisco Alvarez Arias).
REVISTA “TRAINING FUTBOL”.
- “El papel del entrenador”.
(Angel Cappa Polchi).
- “El entrenador de fútbol”.
(Miguel Ángel Lotina Oduechevarría).
|