Espíritu Pampa (Campo de los Espíritus)

Autor: Javier Fonseca Santa Cruz

Fecha: Julio 2012

El complejo arqueológico de Espíritu Pampa se ubica aproximadamente a 500 Km. al Noroeste de la ciudad del Cusco, en el distrito de Vilcabamba, provincia de La Convención, departamento y región del Cusco.

Geográficamente se ubica en la vertiente oriental de los Andes, en medio de un bosque sub tropical húmedo típico de la selva alta, en la cuenca del río Urubamba.

Altitud: 1500 m.s.n.m

Coordenadas: Latitud sur: 12° 54 08; Latitud Oeste: 73° 12 27

Historia

De acuerdo a los cronistas, el área donde se emplaza Espíritu Pampa antes de los inkas estuvo poblada por diversas etnias Antis, entre ellas los Manaríes, Pilcozones y Guanacomarcas. Estos mismos cronistas señalan que Espíritu Pampa al que denominan Vilcabamba La Vieja, fundada por Manco Inka, y que constituyó el último refugio Inka en el período de resistencia contra la invasión española.

Arqueología

Espíritu Pampa es tradicionalmente conocido como un sitio Inka. La arquitectura está conformada por una serie de canchas, plazas y recintos de planta rectangular, con algunas rocas (Huakas) y Ushnus (plataformas). Las excavaciones arqueológicas efectuadas por diferentes investigadores han definido el hallazgo de contextos exclusivamente de época Inka, principalmente cerámica, y han determinado que su ocupación se extiende desde fines del siglo XV. Ninguna de estas investigaciones había definido una ocupación Pre Inka, mucho menos una ocupación Wari.

De acuerdo a las últimas investigaciones se ha determinado que el imperio Wari se expandió desde su centro nuclear en Ayacucho hasta el departamento de La Libertad por el norte y Cusco y Moquegua por el sur y la costa del Pacífico por el Oeste. Sus límites al este fueron definidos pero no abarcaron más allá del territorio ayacuchano. Las únicas evidencias de contacto con la selva derivan del hallazgo de objetos de chonta (flechas).

Trabajos arqueológicos

Tras varias semanas de duro trabajo para limpiar la tupida vegetación que cubría este sector, el personal inició el largo camino del descubrimiento haciendo el trazado arqueológico en un área de 450 m2.

Paso a paso y con una estricta aplicación de procedimientos científicos, el personal realizó las excavaciones arqueológicas retirando las capas de tierra nivel por nivel. Todos los objetos hallados en el suelo húmedo de la selva, fueron extraídos adoptando las medidas de seguridad que recomiendan los procedimientos científicos para evitar que el cambio brusco de temperatura provoque un acelerado proceso de deterioro.

Bajo esas medidas, se llegó a evidenciar estructuras funerarias, recuperando material cerámico y metálico que según el tipo de iconografía, la morfología y las técnicas de manufactura, corresponden a una filiación cultural del Horizonte Medio específicamente de la cultura Wari.

La distribución espacial de los recintos en forma de letra D corresponde al patrón de construcción del Horizonte Medio Wari. La ciudadela de Espíritu Pampa inicialmente fue ocupada por la cultura Wari, y posteriormente reocupada por los Inkas, aunque sin alterar el asentamiento Wari.

Como conclusión de las investigaciones efectuadas se ha determinado que estamos frente al hallazgo de un personaje de élite de la cultura Wari asentada en Espíritu Pampa. Junto con él se enterraron otros personajes que formaban parte de su séquito. Por lo que podemos afirmar que se trataba del Señor de Vilcabamba, o también de los Señores de Vilca, si consideramos la dualidad andina.

Una nueva historia

Los recientes hallazgos en Espíritu Pampa marcan definitivamente un hito en el proceso histórico-cultural andino, por ende nos obliga a reescribir la historia del Perú.

Ahora conocemos que los Wari se expandieron hacia el Antisuyu, a la selva alta, estableciendo una colonia en Espíritu Pampa, con su propio sistema político-religioso y seguramente con una dinastía o sucesión de gobernantes o señores regionales.

Igualmente, ahora conocemos que Espíritu Pampa no fue solamente el último bastión Inka en la resistencia contra la invasión española sino que allí floreció antes un importante asentamiento Wari, que con seguridad fue conocido por los Inkas.

Así, se ha determinado que Espíritu Pampa fue un lugar sagrado para ambas culturas (recordemos que Vilca en quechua significa sagrado).

Esto rompe la tesis muchas veces implícita en los diferentes estudios sobre los Wari, respecto a que éstos no se habrían expandido a la selva y que habrían sido solamente una cultura serrano-costeña. Asimismo, se desvirtúa la afirmación que la expasión Wari en el Cusco sólo habría abarcado las provincias de Cusco, Quispicanchi (Lucre-Huaro), Acomayo y parte de Anta (Mary Glowacki y Gordon Mc Ewan).

También desmiente la afirmación de los cronistas ( y de anteriores investigadores) que Espíritu Pampa fue fundado y ocupado por los Inkas.

Estableciendo un análisis crítico a la información con la que ahora contamos y de manera hipotética, sobre la base de las referencias de María Rostworowski, podemos plantear que hubo un contacto entre los Wari de la última época y los Inkas emergentes, que tal vez esté representado mitológicamente en la llamada Guerra de los Inkas contra los Chankas, siendo al parecer estos últimos los que representaron a los Wari.

Pero lo que sí se puede afirmar ahora, sobre la base de la superposición de elementos culturales de uno y otro, en un medio geográfico común y cuya única variable es el tiempo, es que la dinastía de los Inkas fue la continuación en el tiempo de sucesivas dinastías de los Wari (como señala Juha Hiltunen en base a una reinterpretación de la crónica de Fernando de Montesinos).



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