| La soberbia
y la humildad
Autor: Maite Nicuesa
1. Introducción
2. Manifestaciones
de la soberbia
3. Utilidad
de la virtud de la humildad para evitar el vicio de la
soberbia
4. Las causas
de la humildad
5. ¿Cómo alcanza
el hombre la virtud de la humildad?
6. Conclusión
1. Introducción
El propósito de este curso es
mostrar la vinculación que existe en la teoría ética de
Tomás de Aquino entre la virtud de la humildad , que está
regida por la razón práctica, y la acción concreta del
ser humano, pues el papel de esta virtud es orientar al
hombre en sus acciones hacia el bien, de forma que éste
no sólo persiga su propio bien personal, sino también
el de los demás. Al tratar de este tema nos encontramos
dentro del ámbito de la ética y de la acción práctica,
puesto que aquel que es humilde actúa rectamente y, contrariamente,
quien se deja llevar por el amor desmedido que siente
por sí mismo obra mal. Con todo, en ocasiones, la soberbia
también puede nacer de su contrario, como sucede “cuando
alguien se enorgullece por su humildad” , puesto que conviene
matizar que según el criterio tomista “nada prohibe que
un contrario sea causa del otro por accidente” .
El de Aquino considera que el
defecto fundamental de la soberbia no sólo está en el
intelecto, sino también en el sentimiento, ya que el soberbio
magnifica su propio bien ; tiene un deseo desmedido de
excelencia personal que no es acorde a la recta razón.
Por este motivo, Tomás indica que “la humildad no sólo
se requiere para la salud interior del sentimiento y del
intelecto, sino también para la pureza exterior de las
obras” . La virtud está orientada al bien, mientras que
cualquier vicio tiene como causa el mal. Si el ser humano
tiende de forma natural al bien, que causa placer y gozo,
y evita el mal, que produce el dolor y la tristeza, “la
humildad, en cuanto que es virtud, lleva algún placer
deseable en el interior en su razón” . En contra de la
bondad propia del hombre humilde, el soberbio refleja
aversión al bien en sus acciones . En suma, "el apetito
desordenado de los bienes arduos o difíciles corresponde
a «la soberbia de la vida», porque la soberbia es un deseo
desordenado de sobresalir" .
A lo largo de su obra,
el dominico muestra cómo la virtud de la humildad es un
medio eficaz para luchar contra el vicio de la soberbia.
Así afirma Pieper que “en todo el tratado de Santo Tomás
sobre la humildad y la soberbia no se encuentra ni una
frase que diera pie a pensar que la humildad pueda tener
algo que ver, como tampoco lo tiene ninguna otra virtud,
con una constante actitud de autorreproche, con la depreciación
del propio ser y de los propios méritos o con una conciencia
de inferioridad” . Por tanto, "la soberbia es la elevación
defectuosa del apetito" . Es decir, la humildad limita
el amor excesivo que el soberbio siente por sí mismo y
que se refleja de forma clara en la acción a través de
la hipocresía, la jactancia, la desobediencia o la ingratitud
.
Sin embargo, la persecución del
elogio por parte del soberbio tiene una consecuencia directa
en relación con la felicidad. Como pone de manifiesto
Silvestre de Ferrara, la felicidad del soberbio depende
siempre de los demás, porque el honor no está en la potestad
de aquel que es honrado, sino en la decisión de aquel
que honra . Es decir, la felicidad del soberbio siempre
está en manos del aplauso ajeno, por lo que tiene una
base y un soporte muy débil. Así lo percibe también Báñez:
"la felicidad debe ser el verdadero bien del hombre pero
el honor y la fama, fácilmente pueden ser falsos, porque
la fama no es otra cosa que la clara notoriedad del elogio"
. Como bien aclara Silvestre de Ferrara pocas cosas existen
en la vida de un ser humano que sean tan inestables como
la fama .
2. Manifestaciones de
la soberbia
En el marco de la teoría
antropológica de Tomás de Aquino existen diferentes grados
de soberbia que se manifiestan claramente en la acción
, de la misma forma que contrariamente “algunos hechos
exteriores proceden de la disposición interior de la humildad
en las palabras, acciones y gestos” :
a) Jactancia e hipocresía. El
primer grado de soberbia se determina en función del objeto.
Son soberbios aquellos que se jactan de tener lo que no
tienen. La jactancia es una especie de soberbia en función
del sentimiento interior que nace en el hombre cuando
se jacta de algo. Sin embargo, este tipo de soberbia considerado
según el acto exterior se clasifica dentro de la vanagloria,
porque aquel que la padece pretende presumir frente a
los demás mediante la palabra. La jactancia es una alabanza
excesiva de algo que se tiene, en definitiva, de algo
que se es. Por esta razón, el soberbio resulta presuntuoso
al mostrar orgullo por sus cualidades o acciones propias.
La hipocresía y la anticipación de los hechos es otro
de los medios que encuentra el ser humano para manifestar
este tipo de tristeza.
b) Desobediencia. Otro tipo de
soberbia se toma en función de su causa, es decir, dependiendo
de cómo el hombre ha conseguido lo que desea. Según esta
distinción, Tomás de Aquino indica que el ser humano puede
alcanzar un objetivo a través de los propios méritos o
mediante la colaboración de una tercera persona. Por ejemplo,
a través de un favor o una recomendación. Este pensador
considera que la desobediencia a un superior es una forma
de soberbia, ya sea en el ámbito profesional o en el personal,
como puede ser el caso, por ejemplo, de los hijos en relación
con sus padres. Por el contrario, “la obediencia es signo
de humildad y de humillación, ya que lo propio del soberbio
es seguir la propia voluntad: el soberbio busca la altitud”
. Por tanto, la obediencia propia de la humildad es contraria
a la desobediencia que caracteriza al hombre soberbio.
Por esta razón afirma el Aquinate que solamente “es verdadera
la humildad que no desea obediencia” . Es decir, aquella
humildad que es buena en sí misma y no se da con una finalidad
ulterior. En relación con esta cuestión, Cayetano piensa
que la gloria que se pone como fin de la virtud termina
destruyendo la propia virtud . De esta forma, Tomás determina
que, tanto la soberbia como la humildad se reflejan claramente
en la acción, en la que se manifiesta que “el hombre se
humilla interiormente por los signos de humildad” . De
la misma forma que una sonrisa es un signo de alegría,
la genuflexión, por ejemplo, es un gesto propio del hombre
humilde de corazón.
c) Desesperanza e infidelidad.
También puede suceder que un bien exceda la propia medida
personal en cuanto al modo de poseerlo. Esto sucede cuando
una persona se queda para sí misma un bien que debe compartir
con los demás. A juicio de Tomás de Aquino los efectos
negativos que produce este vicio son varios. La soberbia
no solo corrompe directamente la virtud de la humildad
, sino que también produce desesperanza y acarrea infidelidad,
puesto que el hombre no quiere subordinarse a las normas
de la fe .
d) Presunción. El cuarto
tipo de soberbia se muestra cuando alguien presume de
sí mismo como si estuviera por encima de los demás. Nuevamente,
aquí se puede observar la relación entre la envidia y
la soberbia, ya que, en muchas ocasiones el hecho de presumir
es la base para que alguien pueda envidiarnos. Tomás de
Aquino al poner en relación diferentes defectos fundamentales
afirma que "la envidia, la vanagloria y la ira no tienen
el mismo objeto que la soberbia: pero los objetos de éstas
se ordenan al objeto de la soberbia como a su fin; entonces,
la envidia se entristece del bien del prójimo, la vanagloria
apetece el elogio, y la ira, la venganza, y de este modo,
tienen alguna excelencia" . En definitiva, estos tipos
de defectos fundamentales están claramente relacionados
por su propia finalidad. Alejandro de Hales, maestro de
Tomás de Aquino, también observó la relación que existe
entre la soberbia y otros vicios al afirmar que el movimiento
de la soberbia es inseparable tanto de la vanagloria como
de la envidia . Por otra parte, también se percató del
paralelismo que existe entre el soberbio y el avaro ya
que ambos persiguen la excelencia sólo que se trata de
dos tipos de excelencia diferentes: el primero persigue
la excelencia en la ciencia, mientras que el avaro busca
la excelencia económica .
3. Utilidad de la virtud
de la humildad para evitar el vicio de la soberbia
Tomás de Aquino siguiendo a Aristóteles
define la humildad como “una virtud moral: no es ni intelectual
ni teológica” . Indica de ella que no sólo consiste en
los actos interiores sino también en los exteriores. La
humildad, igual que la paciencia, es una virtud moral
. Tomás opina que los hombres hipócritas ocultan su falsedad
bajo la elegancia de su vestimenta. Por el contrario,
los hombres nobles de corazón se muestran tal y como son
debido a que “la humildad es el fundamento del edificio
espiritual” . Es decir, proporciona un soporte firme para
la estructura del edificio de la interioridad humana:
“fundamentalmente la virtud no consiste en las cosas exteriores,
sino en la elección más interior de la mente” , porque
en último término el hombre virtuoso elige el bien entre
toda una serie de alternativas que tienen su razón de
ser en el don de la libertad. Pero... ¿en qué parte del
hombre está la humildad? Tomás responde que se encuentra
en el apetito irascible . Pero tal vez este encuadramiento
sea insuficiente, pues si estamos ante una perfección
humana tan central y relevante, su pertenencia a uno de
los apetitos inferiores es insuficiente.
En efecto, como Tomás mismo indica,
la virtud de la humildad es tan importante que su existencia
“supone la conservación y fundamento de las otras virtudes
en su ser” . Es decir, la importancia de esta virtud no
sólo debe tomarse en cuanto se considera en sí misma,
sino también en relación con las demás virtudes, puesto
que las potencia y refuerza de forma que la humildad presupone
la existencia de las otras virtudes en el hombre, virtudes
que se reflejan en su modo de ser y actuar.
Además, escribe el dominico que
“la humildad es alguna disposición para el libre acceso
del hombre en los bienes espirituales y divinos” . Es
decir, es un camino abierto hacia aquello que está más
allá de nosotros mismos; la soberbia nos encierra en nuestra
propia vanidad, nos impide ver más allá de lo material;
en cambio, la humildad amplia la perspectiva de nuestro
horizonte vital. Sin embargo, a diferencia de la soberbia
que persigue el elogio, “la humildad aleja al alma del
deseo desordenado de cosas grandes contra la presunción
(praesumptio)” , de la misma forma que la magnanimidad
empuja el alma hacia lo excelso en contra de la desesperación.
Efectivamente, la magnanimidad
impulsa al alma hacia la consecución de objetivos elevados
siempre bajo la recta razón. Tomás escribe que “la magnanimidad
y la humildad convienen en la materia y difieren en el
modo: la magnanimidad se pone como parte de la fortaleza
y la humildad como parte de la moderación” . Esta virtud,
es fundamental para combatir, por ejemplo, la desesperación.
La magnanimidad y la humildad
no son contrarias, aunque en apariencia lo parezcan .
El hombre tiene una parte noble y virtuosa recibida de
Dios; sin embargo, también tiene una parte limitada en
su propia naturaleza humana. Por esta razón, el hombre
desde la parte noble tiende magnánimamente a los bienes
más elevados, aunque también sea capaz de valorar sus
propios defectos a través de la virtud de la humildad.
4. Las causas de la
humildad
En el pensamiento tomista existen
diferentes causas de la humildad que enumeramos a continuación:
a) El amor. Honramos a aquéllos
que amamos, y esa es una forma de humildad que muestra
consideración hacia los demás: “la dignidad de la persona
dirige a la consideración de la humildad” , porque es
aquello que nos da verdadera nobleza interior.
b) El dolor. Tomás de Aquino
considera que la humildad puede nacer del sufrimiento
del propio dolor, “no porque la enfermedad cause la virtud,
sino porque da ocasión a alguna virtud como la humildad”
. A su vez, también se desarrollan en tales situaciones
la paciencia y la caridad que nacen de nuestra preocupación
y amor al prójimo.
c) El temor. La actitud que un
hombre adopta ante el deseo de fama y honor también puede
producir humildad. Así sucede cuando el hombre desprecia
por sí mismo tal objetivo de gloria ante los demás: “contra
la inclinación a la soberbia existe el temor que inclina
a la humildad” . Por su parte, querer el honor del prójimo
propiamente pertenece a la caridad, que se opone a la
envidia propia de aquel que se entristece ante el bien
ajeno. Así actúa aquel hombre que se deja llevar por la
vanagloria y persigue el honor sólo preocupándose por
sí mismo .
d) La súplica. Por otra parte,
pedir produce humildad en tanto que evita la autosuficiencia;
es, pues, “una eficaz medicina contra la soberbia” . Cuando
una persona pide ayuda a los demás ejerce un verdadero
acto de humildad. Tomás de Aquino distingue dos formas
de pedir limosna : una persona puede mendigar de manera
forzada o de forma voluntaria.
Tras haber expuesto las diferentes
causas de humildad que aparecen en los textos tomistas,
explicaremos también que San Buenaventura matizó que existen
diferentes grados de humildad: "es un alto grado, cuando
alguien se humilla en las palabras, es más alto en los
hechos, el grado más alto es cuando alguien verdaderamente
es humilde en el corazón" . La humildad más profunda,
sincera y noble nace desde lo más hondo del corazón humano;
allí donde la realidad ya no se confunde con hechos ni
palabras; puesto que, en último término, quien es humilde
de corazón también lo será en sus palabras y en sus obras.
5. ¿Cómo alcanza el
hombre la virtud de la humildad?
Según Tomás de Aquino existen
dos caminos diferentes por los que el ser humano puede
alcanzar la virtud de la humildad : por un lado, a través
del don de la gracia; y por otro lado, mediante el estudio.
El estudio humano es fundamental ya que de esta forma,
las personas logramos retener antes los asuntos externos
y llegamos a conocer la raíz de las cosas. Así afirma
Tomás que “el conocimiento de la verdad se tiene antes
que la humildad” . Es decir, la humildad tiene en su base
el conocimiento de la verdad, hasta el punto que se afirma
en el corpus tomista que "todo error proviene de la soberbia"
. Por otra parte, a través de la gracia lo más íntimo
del hombre precede a lo más exterior y, como ya se ha
indicado, la humildad se refiere a la elección más interior
de la mente.
Existe una relación muy
estrecha entre humildad y sabiduría. Tomás escribe que
“la humildad y la sabiduría se encuentran en el hombre
en tanto que la humildad dispone a la sabiduría” . Según
esto, parece que la primera es la condición de posibilidad
de la segunda. Sin embargo, como ambas cualidades no se
encuentran en la misma parte del alma, sino que están
organizadas jerárquicamente, hay que indagar cuál de ellas
es superior. Para Tomás la humildad es inferior a la sabiduría
en tanto que la una dispone a la otra. En definitiva,
“donde hay humildad hay sabiduría” , o lo que es lo mismo,
en palabras de Tomás de Aquino “la sabiduría es el lugar
de la humildad” . Por tanto, el hombre humilde posee los
conocimientos necesarios para actuar rectamente y elegir
la mejor opción entre diferentes alternativas . En definitiva,
el conocimiento es un bien para el hombre hasta el punto
que Báñez determina que el acto malo de la voluntad siempre
se da con algún defecto en la comprensión .
6. Conclusión
A lo largo de la historia de
la filosofía, los filósofos han planteado diferentes doctrinas
éticas que propugnan ofrecer modelos adecuados de conducta.
San Buenaventura, por ejemplo, escribió que "el carácter
es un hábito perfectamente asumido, como una cualidad
del espíritu que no se termina completamente en el alma
sino que dispone a una perfección ulterior" . El carácter
de una persona es esencial para conocer su modo de ser.
Pero además del modo de ser también existe la libertad.
Por esta razón, y dado que el hombre vive en sociedad,
es necesario crear unos estatutos éticos que determinen
qué es correcto y qué no lo es. Evidentemente, la operación
conveniente al hombre es obrar según la recta razón que
está orientada al bien. De hecho, la humildad (que se
opone a la soberbia) es una de las virtudes más importantes
en la vida, ya que reprime el ánimo para el honor indebido
valorando los propios defectos personales .
En el caso concreto de
Tomás de Aquino nos encontramos con un modelo ético que
refiere directamente al bien y al mal y a sus consecuentes
placer y tristeza, como patrones de un modelo de conducta
adecuada: "no cualquier virtud moral es acerca de los
placeres y tristezas tal como con respecto a su materia
(la fortaleza es acerca de los temores y audacias) pero
toda virtud moral se ordena al placer y la tristeza tal
como a algún fin consiguiente" . De las diferentes virtudes
nombradas en el corpus tomista, aquí se ha atendido a
la humildad como un medio eficaz para luchar contra el
vicio de la soberbia, que se refleja claramente en la
acción humana en estas manifestaciones: la jactancia,
la hipocresía, la desobediencia, la desesperanza, la infidelidad
y la presunción. Para combatirlas, Tomás nos propone los
siguientes remedios: el amor, el dolor, el temor y la
súplica, que están vinculados a la virtud de la humildad
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